Mi nombre es Maye Moreno y escribo estas líneas desde mi celda en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla.
La obra Casa Calabaza es la historia de mi vida hasta el drama que me trajo a la prisión, “el final de la línea”.

Pero fue aquí donde descubrí la verdadera conexión entre el arte y el espíritu, donde experimenté con asombra el encuentro de mí misma en un escenario.

El teatro penitenciario permite el desahogo de emociones y la resolución de conflictos mediante la introspección y la empatía al experimentar otras historias de vida y otros sueños.

Después de varios años, encontré el amor, aquí, en el encierro y decidí compartir con alguien mi vida. Fue entonces cuando imperó la necesidad de vivir en la verdad y por medio de la escritura pude mirar adentro y comprender mejor mi propia historia. Durante tres meses de intensa revisión interna me dediqué con toda el alma a curar el pasado para poder vivir en el presente e imaginar un futuro lejos de la tragedia y de los muros de la prisión.

Deseo que esta obra se difunda para promover la comunicación entre los miembros de la familia y propongo que el arte sea parte integral de la educación de los jóvenes para evitar el desencanto y la tragedia.

 

~ Maye Moreno

Casa Calabaza

María Elena Moreno Márquez

Casa Calabaza, es una obra escrita por María Elena Moreno Márquez, conocida de cariño como Maye, una mujer que se encuentra cumpliendo una sentencia de más de 28 años en el penal de Santa Martha Acatitla. Es una obra autobiográfica en la que la autora narra su vida desde su niñez y hasta el momento en el que es llevada por las autoridades por haber cometido matricidio.

Estreno

Centro Cultural Carretera 45
20 de octubre al 18 de noviembre 2016
Funciones jueves y viernes.

Temporada

Centro Cultural Carretera 45
Enero a marzo de 2017
Funciones jueves y viernes 20 horas.

Temporada

Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque
31 de mayo al 17 de junio de 2017
De jueves a domingo

Foro Experimental

José Luis Ibañez de la UNAM.
Única función: 18 de noviembre 2017

Muestra Nacional de Teatro, León, Guanajuato

Teatro Bicentenario
23 de noviembre al 2 de diciembre de 2017

Foro la Gruta

Centro Cultural Helénico
25 de noviembre al 16 de diciembre de 2018 y del 17 al 27 de enero de 2019

Día Mundial del Teatro

Teatro Salvador Novo de la ENAT
Única función: 30 de marzo de 2019

VIEFESTIVAL, Teatro, Modena, Italia

Teatro Delle Pssioni
Funciones 6 y 7 de marzo de 2019

Foro la Morada

Centro Cultural Universitario Tlatelolco UNAM
Funciones: 25 y 26 de mayo de 2019

Festival Teatro de Frontera,  Ciudad Juarez

El Telón de Arena:
24 y 25 de octubre 2019
Chihuahua en el Teatro Bárbaro:
26 y 27 de octubre 2019.

Festival Adelante

Heidelberg, Alemania
Enero – Febrero 2020

Fotos: Kigra

Colectivo Escénico El Arce

Dramaturga: Maye Moreno

Dramaturgista: Luis Eduardo Yee

Director: Isael Almanza

Diseño de espacio escénico: Natalia Sedano

Diseño de vestuario: Natalia Sedano

Asistente de dirección: Veronica Ramos

Actriz: Erandeni Durán

Actriz: Gloria Castro

Actriz: Patricia Hernández

Actriz: Mireya González

Actor: Alfredo Monsivaís

Productora Ejecutiva: Denise Anzures

Lilia Mónica López Benítez

Magistrada federal y académica universitaria

“Imagine una calabaza grande, rebosante, jugosa.

Ahora traiga a la mente a una persona literalmente destazándola, asestando cada uno de sus golpes con el ánimo de destruirla, de acabarla, de desaparecerla. ¿La percibe esparcida en las paredes como sangre después de un crimen?

Casa calabaza es la historia que María Elena Moreno Márquez narra en su obra ganadora del Concurso de Teatro Penitenciario 2014.

Maye, como la llaman sus compañeras del penal de Santa ­Martha Acatitla, nos cuenta su vida que, pese a la compleja situación que viven las mujeres privadas de la libertad, ha encontrado en el arte, primero en el muralismo y luego en la literatura, su anhelada libertad.

Maye es dramaturga y cuentista. También parricida. Hoy cumple una larga condena por la comisión del delito de homicidio por razón de parentesco.

Ella fue lo que podría llamarse una niña normal. Vivía con sus padres. El padre trabajaba y la madre se hacía cargo del hogar. No obstante, era in-vi-si-ble.

Vivía entre suciedad y violencia física y verbal. Su madre atizaba la mayor parte de los atropellos. Su estado emocional y de salud la mantenían ausente o iracunda. La escritora creció con gritos, golpes y humillaciones maternas. La cuerda se tensaba con la madre y se aligeraba con el padre que la adoraba más allá del amor filial.

La violencia materna o el amor desmedido del padre la convirtieron en un ser autista, silencioso, olvidado. Los pocos apegos que nacían de las limitadas relaciones extramuros se esfumaron con la muerte de la abuela.

Gustaba de saltar la cuerda. Una reata cada vez más y más tensa. En tanto, su familia andaba el camino del horizonte, como líneas paralelas que transitan por la misma vereda, pero que nunca se juntan.

Los espejos significaban el rechazo y el abuso reflejado en su propia imagen. Refracción tímida, sombría y lejana que dibujaba con horror el anuncio del episodio final.

Muchas ocasiones habló, en otras, con su grito desesperado pre­tendió renacer de la soledad y del desdén. Trataba de conmover y de conmoverse, pero el repudio y los atropellos fueron siempre armas de mayor calibre. Y sí, un día no pudo más. Esa casa, color calabaza, se tiñó de rojo. Poco a poco cambió su tonalidad. La tragedia arribó y el secreto entre padre e hija se guardó.

Hoy Maye está en prisión. Sola, pero no solitaria. Su vida cambió al sumarse al proyecto Mujeres en espiral de la Universidad Nacional Autónoma de México y aprendió que pintando muros se destruye la cárcel. Adquirió alas y voló.

Con sus letras, como dice el escritor, guionista y director Paul Auster, demuestra que escribir no es una cuestión de libre albedrío, sino un acto de supervivencia. La productora Denise Anzures agrega que “ Casa calabaza es un texto donde [Maye] logra urdir sin pudor su caída creando su propia ficción”.

El sistema penitenciario y quienes juzgamos tenemos un compromiso con las personas privadas de la libertad. No se trata de condonar la pena ni de otorgar privilegios, sino de buscar el ­verdadero camino de la reinserción a la familia, a la comunidad, a la sociedad en general, en tanto cumplen sentencias justas.

Desde la frialdad de la ­norma no se consigue el objetivo. Es necesario un compromiso ­institucional y social para romper con la ­estigmatización y el rechazo, y para generar oportunidades que visibilicen a las personas en ­prisión, sin el horror ni el repudio que ­generan para la vida en ­comunidad.

Abrir la puerta de la esperanza, después de una tragedia, implica aflojar la tensión de la cuerda. Dignificar la vida en reclusión, unir líneas paralelas en una intersección, es reflejar la inclusión en busca de una justicia que respete los derechos humanos de todas las personas, aunque algunas hayan transgredido el pacto social.

Casa calabaza no es una historia vana, pese al dolor de sus muros reflejado en los espejos, es siempre un destello vibrante de certidumbre en el porvenir.

A Maye y a las personas en prisión van estas líneas para que su experiencia no sea en vano y sí un punto de partida para humanizar el sistema penitenciario.”

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Denise Anzures

El Arce – Colectivo Escénico.

“Desde hace más de 25 años, el Programa Nacional de Teatro Penitenciario funciona como un programa de estímulo a la creación teatral, impulsado por la Secretaria de Gobernación y el Instituto Nacional de Bellas Artes, dirigido a toda la población penitenciaria del país. A lo largo de más de dos décadas, los internos han producido cientos de textos dramáticos, sin embargo, es la primera vez en la historia de la dramaturgia penitenciaria, que una de estas obras es llevada a un escenario profesional e independiente de la Ciudad de México.

Este es el caso particular de Casa Calabaza, ganadora del Certamen Nacional de Teatro Penitenciario 2014, y en especial de su autora, María Elena Moreno Márquez, dramaturga y cuentista, ganadora de varios certámenes de teatro y cuento penitenciario y, quien cumple una condena por homicidio en relación de parentesco. María Elena ha generado desde la prisión valiosos textos de aproximación al teatro y su escritura, bien articulados, con una gran fluidez de lenguaje, no con el afán de crear obras hermosas o relatarnos historias entretenidas; sus obras dejan un testimonio filosófico: nuestras vidas no nos pertenecen, pertenecen al poder de lo fortuito. El proyecto de Casa Calabaza, tiene como misión, darle voz a los sin voz, a aquellas mujeres que escriben desde territorios de marginalidad además de visibilizar la dramaturgia penitenciaria como una labor de profesionalización al interior de los penales.

Casa Calabaza se construye desde un territorio tradicional del texto, pero al ser escrito por una interna del penal de Santa Martha Acatitla quien se encuentra por asesinato en relación de parentesco, se desencadena una búsqueda minuciosa de entender tanto al texto como a la persona que lo escribe y sus motivaciones, y es ahí donde el diálogo impacta, entre la anécdota y la investigación, la cual se vuelca en auto-ficción.

 

Así, Casa Calabaza dialoga desde distintos puntos, desde la tradición y la ruptura, la cual es necesaria para entender de manera más profunda nuestra contemporaneidad. Es una interlocución basada en la estructuración ficcional de temas fundamentales con nuestra realidad como pueden ser los mecanismos represivos de control en una familia, que hacen ebullición y detonan en un parricidio. Más aún, el proyecto ayuda a reconocer también, la precariedad y poca transparencia de las instituciones penitenciarias en la rehabilitación penitenciaria.

 

El proyecto ayuda a construir un puente de diálogo entre los marginados y la sociedad, nos impulsa a eliminar los prejuicios de quienes habitan la cárcel y lo más importante, dignifica los espacios y la convivencia.

 

Casa Calabaza, repercutió en la vida al interior del penal, tanto en el florecimiento profesional de María Elena Moreno como en el posicionamiento social de los programas de estímulo a la creación que de manera muy precaria existen en los centros penitenciarios.

Estas particularidades del proyecto acercan a un tipo de espectador provenientes de diversas facultades: como fue el caso de la facultad de sociología de la UACM y la Facultad de Sicología de la UNAM, en donde el caso reflejado en el espectáculo les significaba tareas de observación y análisis, tanto para alumnos como profesores.”

 

Allá, en los confines de la prisión,  no se decía “el mundo se esta cayendo”. Ya había caído.

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